Entrevista con Andrei Ram

Entrevista con Andrei Ram

Entrevista con Andrei Ram

En marzo mi compañero José Díaz Jiménez escribió la entrada Yoga y Artes Marciales. Por aquel entonces yo estaba empezando mi camino dentro del Yoga. Como práctica me parecía un complemento perfecto para el Brazilian Jiu Jitsu: mayor conciencia del cuerpo, de la respiración, ganar amplitud de movimiento, soltar tensiones...

Esta semana se me presentó la oportunidad de conocer al maestro Andrei Ram durante el curso intensivo que está impartiendo en el centro YogaOne de Barcelona. Tras pasar tres días practicando en su clase, puedo decir de Andrei que es una persona preocupada por la transmisión del Yoga tradicional, pero desde una mentalidad muy abierta que permite la interpretación de sus palabras a discreción de cada practicante. Eso dio mucho margen de comodidad a un ateo como yo y, pese a las diferencias entre mi materialismo y su animismo, creí que sería muy buena oportunidad poder entrevistarle para el blog.

Terminamos manteniendo una conversación que duró casi dos horas, imposibles transcribir en su totalidad. He seleccionado las partes que he creído pueden ser más valiosas, sobre todo las que dan a conocer el potencial del Yoga más allá de los estiramientos y la flexibilidad. Espero que la disfrutéis.

1. DESCUBRIENDO EL YOGA

Andrei, ¿cómo fueron tus inicios en el Yoga?

Empecé a investigar el Yoga hace aproximadamente veinte años, con profundidad los últimos diecisiete. Al principio fue algo autónomo, practicando en solitario. Me guiaba utilizando unas láminas con posiciones. Llegué a probar un par de sitios, pero no me convencieron. Su enfoque no resonaba con lo que yo había estado desarrollado en mi autopráctica.

Pero un día encontraste lo que estabas buscando.

Mi primer encuentro con mi maestro Dharma Mittra fue por pura casualidad. Paseando por Nueva York pasé al lado de su centro, me llamó la atención y me quedé un rato observándolo desde fuera. Decoración, carteles, fotografías, y todo eso. Volví a casa, tomé como de costumbre las láminas con las que practicaba... y me di cuenta de que algunas... ¡eran Dharma Mittra! Fue como una señal. Me decidí a practicar con él y al poco, sin darme cuenta, ya estaba prácticamente viviendo en el templo.

Pasé con él diez años hasta que tomé mi propio camino. A día de hoy seguimos manteniendo una gran amistad y nos vemos por lo menos una vez al año. De él aprendí que el Yoga es una senda de renuncia al ego.

¿Qué es lo que te llamó la atención del Yoga?

Que es un camino interno. Que me llamara tiene que ver con mi naturaleza. Desde pequeño he sido una persona muy silenciosa. El mundo interior siempre me ha sido afín, siempre me han llamado la atención las prácticas en las que miras hacia adentro. Yo empecé practicando apnea, y en realidad es muy parecida al Yoga: foco en la respiración, en este caso sin aire, y entrar en un estado de meditación bajo el agua. Cuando restringes tus niveles de oxígeno, entras en unos estados muy parecidos a los de la meditación. Es increíble.

A mí no me gusta mucho hablar de la "espiritualidad", pero sí de "trascendencia". "Ir más allá". Respecto a esto, considero que tanto el Yoga como la apnea son prácticas de trascendencia, que te llevan a un estado de percepción más allá de cómo vivimos el día a día. En la apnea no tienes aire, te encuentras sumergido en la mínima manifestación de la vida. Tu mente está apagada. Sientes que estás en un mundo completamente distinto al cotidiano.

Por cómo soy yo, algo que también me gusta del Yoga, es que no necesitas ningún objeto u estructura, ni siquiera una esterilla. Puedes practicar absolutamente solo. Eso es lo bonito del Yoga: es algo íntimo, inmersión pura, irse hacia adentro. En los primeros lugares donde probé, hablaban demasiado, se centraban más en tener que prestar atención a otra persona en vez de prestarte atención a ti mismo.

Andrei Ram 4 (Yoga)

2. EL PROPÓSITO DEL YOGA

Para ti, ¿qué es el Yoga?

Resumidamente, para mí el Yoga es la posibilidad de reconectarse con lo más esencial del ser, con lo más esencial de la existencia. Una práctica que te permite ir despejando tu camino hacia adentro, de todo lo que no te permite conectar con lo más esencial de tu ser. El Yoga es buscar la unión con el ser real.

Hoy en día se habla de Yoga y solo se piensa en asanas (posturas). Pero las asanas no son un fin sino un medio hacia la autorrealización (Raja). Como he dicho antes, para mí el Yoga es un camino trascendental, no tanto esotérico.

Entiendo que entonces no te gusta mucho gran parte del Yoga que se practica en occidente.

La mayoría de lo que se hace tiene sus beneficios físicos, pero se pierde lo mejor que puede darte una práctica de Yoga integral. Mucho del Yoga de hoy en día es el que se hace para Instagram: a ver quién hace las posturas más bonitas, las más difíciles... y realmente el Yoga no tiene nada que ver con eso. Más bien todo lo contrario.

El Yoga implica la disolución del ego y la avaricia, como la obsesión contemporánea de tener muchos seguidores. El Yoga que yo intento transmitir es el que más te libera cuanto más invisible sea tu práctica. Un camino basado en la humildad y centrándose en uno mismo, no en lo que piensen los demás.

Para mí, la humildad es lo más poderoso. No me preocupo de cosas como "¿por qué no soy así?" o "¿por qué no puedo ser así?". La humildad te lleva a no competir, a celebrar siempre los éxitos de los demás. La humildad implica un concepto clave en el Yoga, la rendición. Cuando te rindes, desaparece la competencia. Si no hay competencia, tampoco hay conflicto, ni interno ni externo. No tienes que derrotar a nadie... tampoco a ti mismo. En este estado, el bienestar del otro se transforma en tu propio bienestar. Eso es lo que encuentro poderoso.

A este nivel, la práctica del Yoga consiste en purificar, en drenar obstáculos como el miedo, la avaricia, la vanidad... Te liberas para no ser dominado ni por lo negativo ni por lo positivo. En Yoga se busca la ecuanimidad. De eso trata lo que yo he recibido y lo que procuro transmitir. Podríamos hablar de que el Yoga consiste en un conjunto de técnicas de drenaje, que en vez de utilizar la mente utilizan la respiración. La respiración vincula lo externo y lo interno, lo físico y lo mental, lo físico y lo no-físico. Es una herramienta muy poderosa.

Cuéntame algún ejemplo.

Puedo administrar y trabajar mis miedos a través de la respiración. También la ira. Para gestionar una situación de ira, lo primero que activo es la conciencia de la respiración. La respiración tiene tres fases: la inhalación da energía, la retención la preserva, y la exhalación la drena, depura esa energía. Bajo un estado de ira sueles aguantar el aire, lo retienes después de inhalar. En ese aire retenido estás conteniendo la ira y, de alguna manera, la preservas. Focalizarse en la exhalación lleva a un estado de calma. Exhalas el miedo, exhalas la ira. Por eso en algunos ejercicios de Yoga, exhalamos completamente hasta quedarnos sin aire.

Al final, todo es un juego con la respiración y esas tres fases: inhalación, retención y exhalación. Sirve para amortiguar los impactos de la vida, como también sirve para amortiguar los impactos en las Artes Marciales.

Andrei Ram 8 (Yoga)

3. YOGA Y COMBATE INTERIOR

Precisamente, en la práctica del combate, la gestión de la respiración es clave para luchar sin dejarte alterar por las emociones que puedan surgir. En un estado menos emocional, hay menos interferencias y todo tu cuerpo puede centrarse en tomar mejores decisiones. En muchos textos marciales orientales y occidentales se habla del control de la respiración como vía para conquistar el combate, pero también el carácter.

La respiración, en efecto, es el primer paso para conectarse con el cuerpo. También es el primer paso del Yoga. El cuerpo tiene un lenguaje que al principio requiere un esfuerzo para entenderlo. Cuando somos principiantes, no entendemos cómo funciona nuestro cuerpo, utilizamos demasiada energía. Practicar posturas y aprender a "ajustarlas" como consecuencia de la respiración, te conecta con tu cuerpo. "Ajustar" significa liberar tensión. El Yoga no va de estirarse, va de liberarse. No va de ser flexible, va de ser menos tenso. Asana quiere decir postura cómoda, no postura perfecta. La comodidad de la asana reside en un balance entre el esfuerzo y la relajación, y en ese balance consigues que la estructura te sostenga. Al final, sientes que apenas haces esfuerzo muscular.

Veo paralelismos para aplicar la metáfora del combate: uno contra ti mismo, contra tus limitaciones. Pero no sé si dentro del Yoga encaja este concepto de "combate".

Sin duda el gran combate de la vida es el combate interno, el combate por tu propio ser. Tú puedes ser tu peor enemigo o tu mejor aliado. Ese combate lo pierdes cuando te ves superado por tus obstáculos internos. Y lo ganas cuando eres libre. Ahí está el campo de batalla del Yoga: liberarnos de la fricción constante que encontramos en el mundo. Llegar a un estado de ecuanimidad en que nada de ello te afecte. Que la fricción no te lleve al conflicto, de manera que tampoco el conflicto pueda llevarte a la violencia. Ser libre te lleva a la no-violencia.

Si no voy mal encaminado uno de los textos fundamentales del Yoga es el Bhagavad Gita. El protagonista es un guerrero, y lo que se relata precisamente en ese mito es una batalla.

El contexto del Bhagavad Gita es una batalla, pero en el fondo representa cómo integrar el Yoga en tu vida. El príncipe Arjuna se ve en la situación aparente de estar en contra de sus familiares y maestros, pero la verdadera situación es la batalla interna: la que tienes con tu ego, con tus miedos, con tu avaricia. Ganar esa batalla implica conseguir harmonía, paz interior y, en la Gita, alcanzar ese estado de unión con Dios, un estado de naturaleza divina. Hablamos de ser libre de lo que tu mente te impone, ser libre de la coacción de tus emociones. Libertad tanto de la avaricia como de los deseos. Sin perturbaciones. Lo que Arjuna está enfrentando son esos enemigos internos que te impiden alcanzar tu estado de libertad.

En cierta medida me recuerda a la filosofía estoica. Las emociones fuertes te desequilibran. La figura del sabio reduce su dependencia del mundo exterior y de su propio cuerpo, concentrado en el equilibrio de su vida interior. La parte más elevada del ser humano es la intelectiva, la que se identifica con el Lógos, fuerza suprema equiparable a la Naturaleza.

Para mí la palabra clave es la ecuanimidad. No consiste en estar contento, sino en estar pleno, sin posicionarte en el polo positivo o negativo de la vida, sino justo en el borde. Lograr un estado de ecuanimidad tan fino que nada te perturbe. Situarte en un lugar interno donde puedas recibir el golpe sin que te afecte. Pero no lo enfocamos como una fuerza interna que se imponga a una fuerza externa. La metáfora sería algo así como no luchar por extinguir el fuego, sino dejar entrar el fuego para volverte fuego tú mismo.

En este grado de equidistancia hacia las emociones, parece que sí hay una diferencia con el estoicismo, que habla de contención más que de completa insensibilidad. ¿Crees que se puede llegar a ese estado?

No sé si es alcanzable. Pero igualmente no encuentro interesante entrar en ese idealismo, creo que no es útil. No sé si existe ese nivel, yo pienso en cosas más prácticas. Lo fundamental, para mí, es la capacidad de amortiguar, y eso, definitivamente, sí es cultivable. Yo intento asegurarme de que la amortiguación está lista para cualquier cosa. Siento que en algunos casos uno puede poner en práctica el total desapego, pero en la vida misma, no me lo quiero creer, y lo entiendo todo como capacidad de amortiguar.

Yo acepto mi naturaleza humana, no busco ser ningún iluminado. Busco ser un humano con una gran capacidad, humana, de amortiguar. En las pequeñas y en las grandes cosas. Dharma Mittra es un gran referente en esto.

Esto tiene que ver con la batalla interna de la que hablábamos. La batalla esencial se gana rindiéndose, no derrotando al otro. De la rendición emerge esa amortiguación, ese lugar de ecuanimidad.

Podemos ver este proceso en las posturas del guerrero. Hay tres guerreros principales. Uno, con los brazos hacia arriba, que se presenta al servicio del rey o de lo supremo. El segundo representa un guerrero liderando un ejército, representa la firmeza sin dudas. El tres, simboliza el ataque del guerrero. Pero a mí la variación que más me gusta es el guerrero humilde o devoto, cuando estás totalmente rendido. En cualquiera de los otros tres, estás vulnerable y, contra la intuición, el guerrero rendido es en el fondo el más invulnerable. Cuando te centras en derrotar, empoderas a tu enemigo. Pero cuando te rindes, ya no te pueden afectar. En ese estado es cuando tienes mayor capacidad en la guerra interna.

Tengo la sensación de que esta figura del guerrero rendido es ideal para resumir toda la conversación.

¿Te gustaría añadir algo antes de finalizarla?

Lanzar este recordatorio: el Yoga puede adaptarse a todo el mundo. Puedes enfocar tu práctica desde tus propias creencias, desde la religión o desde la ciencia. El Yoga tiene que adaptarse a la visión y a la cultura de la gente, no hay que encajar a la gente en el Yoga.

El Yoga está a tu servicio.

Andrei Ram 6 (Yoga)

Para terminar, enviar mi agradecimiento a Andrei por haberme dedicado su tiempo tras una larga jornada de Yoga y encima con jet lag. Ha sido un placer contar contigo para el blog de Fight Time y haber podido conocerte. Un gran saludo.

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