HABLEMOS DE SOUTHPAW (REDENCIÓN)

Portada: hablemos de Southpaw (redención)

HABLEMOS DE SOUTHPAW (REDENCIÓN)

El pasado 24 de marzo llegó a las taquillas españolas Southpaw (Redención). La película se estrenó en 2015, pero por obstáculos de distribución, no la hemos tenido en las salas hasta casi dos años después. A pesar de este incomprensible retraso, Southpaw ha sido bien acogida, en especial por el público aficionado al boxeo y las artes marciales, pero también por los blogs de cine especializados.

Southpaw no es una obra maestra, ni tampoco es probable que pase a la historia del género. Sin embargo, cuenta mucho más que una historia de boxeo que sólo pueda gustar al fan del deporte. En este caso, el boxeo tiene la justa relevancia de ser contexto y punto de apoyo de lo que de verdad es la película: el viaje de caída y salvación de Billy Hope.

En esta entrada he querido hablar de los puntos que a mi parecer hacen de Southpaw una historia que merece mucho la pena: los valores y la conquista del carácter. Eso conlleva revelar muchos aspectos de la trama, así que avisados quedáis: a continuación, SPOILERS. Si no la habéis visto, lo mejor es que guardéis este enlace para cuando podáis reconocer cada situación comentada sin chafaros el argumento. Y si ya la habéis visto y os gusta el artículo, ¡compartid! 😄

EL VIAJE DEL HÉROE DE BILLY HOPE

El viaje del héroe es el nombre de un patrón narrativo introducido por Joseph Campbell, un esquema imperecedero sobre el cual se han construido la mayoría de mitos, la literatura y el cine. Y a pesar de la constante repetición de la fórmula, sigue funcionando… y lo seguirá haciendo. Porque el viaje del héroe es, en el fondo, un proceso de cambio, una aventura transformadora al final de la cual el personaje ya no puede ser el mismo que al principio. El viaje del héroe, cuando se trabaja más que sólo su superficie, refleja el relato que todos proyectamos sobre nuestras vidas: caminos donde aparecen dificultades de las que podemos aprender y salir fortalecidos.

Southpaw nos presenta a Billy Hope en su mundo ordinario. A diferencia de lo que suele ser habitual, este mundo no es una situación tranquila, ni rutinaria, al contrario: él es el campeón del mundo, ya lo ha conquistado todo, y además con varias defensas del título seguidas. La historia de Billy parte desde lo más alto que puede estar un boxeador.

La llamada de la aventura es el nombre que se da al desencadenante que propicia la historia. Este conflicto se representa con el asesinato de Maureen. Y en la mayoría de películas de boxeo o de ficción, este motor externo sería premisa suficiente para mover el argumento. Pero Southpaw nos regala un desencadenante interno sobre el que girará toda la narración: la incapacidad de Billy para controlarse a sí mismo. Al fallarse a sí mismo, al estar indefenso ante sus propias emociones, Billy provoca la muerte de su persona más querida, el pilar que le daba (esa poca) estabilidad.

Southpaw: Maureen tranquilizando a Billy

La muerte de Maureen no sólo sirve para asentar las bases de una futura “justicia” en forma de combate final. Representa el arrebato del único elemento que daba tranquilidad interior a Billy. Ella está con él y le da confianza antes de los combate. Ella le transmite valor cuando se ve incapaz de dar una charla en público. Ella aporta la responsabilidad hacia la crianza de su hija Leila. Ella es la única que le dice las verdades y lo saca de su burbuja. Todo eso es lo que pierde. Y el saber que el desencadenante no es otro que él mismo, convierte a Southpaw, primero en una historia de gestión de la culpa, y segundo, en un viaje redención, como bien traduce la versión en castellano. Una redención que Billy solo puede lograr venciendo sus propias sombras.

Miguel ‘Magic’ Escobar actúa como heraldo, aquel que pone en movimiento la trama y provoca la tragedia. En este caso es un heraldo negativo, en forma de enemigo que trae el peligro y la caída del héroe. Tras el asesinato empieza la travesía del primer umbral, y Billy es puesto a prueba de manera dramática: ¿podrá soportar la culpa de la muerte de Maureen o se rendirá?

Asistimos entonces al gran fracaso del protagonista, que lo llevará hasta lo más hondo. Billy es incapaz de recomponerse ni por él mismo ni por su hija. Se acerca cada vez más a su autodestrucción al tiempo que se apuntalan tres enemigos: Escobar, el villano que trae la tragedia; Jordan Mains, el amigo traidor, y el Estado, la institución que le arrebata la custodia de su hija. De los tres se puede decir que tienen en común haber sido creados por los fracasos internos de Billy.

Southpaw: Billy en su momento más hondo

El espectador asiste ahora a la crisis central de la narración: recuperar a Leila desde la caverna más profunda. Billy ha coqueteado con el suicidio, bebe sin parar y su ira está más fuera de control que nunca. Ha llegado el momento de empezar el viaje de conquistarse a sí mismo. Southpaw es una buena película porque la pregunta dramática no es si volverá a subirse a un ring. Ni siquiera es importante saber si volverá a recuperar el título mundial. La auténtica pregunta dramática es: ¿superará Billy sus demonios? ¿Aprenderá la lección que necesita aprender?

Para superar esta prueba, Billy necesita ayuda, y aquí entra la figura del mentor. Así, el entrenador Tick Wills encarana más que el regreso del protagonista al boxeo, representa la sabiduría y la serenidad que necesita. Él es todo a lo que Billy aspira. El mentor se vuelve fundamental para superar la crisis central y convertir a Billy en la mejor versión de sí mismo.

Wills, siguiendo el esquema del viaje del héroe, es el responsable de entregar a Billy el don, el obsequio más preciado de la trama: autocontrol y paz interior. Un premio que debe ganarse por medio del aprendizaje, el compromiso y el sacrificio que supone enfrentarse a todos los defectos que Billy arrastra. Este mentor funciona como la conciencia que el héroe necesita para transformarse.

Southpaw: el mentor

El cambio interno de Billy se apoya en la adopción de un nuevo estilo de boxeo, que parte del equilibrio en vez de la furia. Como vemos no sólo en muchas otras películas sino también en clásicos de la literatura marcial como El libro de los cinco anillos, Southpaw quiere contar que la serenidad, y no la ira, es el estadio de maduración del arte del combate. La brutalidad y la falta de control son fases a superar dentro del progreso marcial. El camino del guerrero es el de conseguir una mente calmada que golpee con la fluidez propia de la maestría técnica.

Durante las fases de entrenamiento que constituyen el periodo de la odisea, Billy debe lidiar con el rechazo inesperado de su propia hija. De nuevo, no sólo tiene que recuperar la custodia (elemento externo), tiene que recuperarla emocionalmente (elemento interno).

El enfrentamiento con el mayor temor llega en una cotidiana charla de bar, cuando Wills fuerza a Billy a reconocer que Maureen murió por su culpa y no por la de Escobar. Sólo a partir de entonces empieza a llegar la recompensa del viaje: utilizando el boxeo como terapia, da los primeros pasos para sobreponerse a su ira interior y recuperar el cariño de Leila.

Southpaw: entrenamiento de Billy 2

Billy sólo puede culminar su resurrección volviendo al lugar en el que estaba, siendo el campeón que era, pero esta vez de una manera muy distinta: no sólo como modelo deportivo sino también de carácter. Y lo hará poniendo a prueba las cualidades emocionales que ha ganado durante su viaje, enfrentándose a Escobar en un clímax que decidirá si de verdad se ha redimido o no. El combate final no es sólo la lucha por un cinturón, ni siquiera el acto de justicia hacia Maureen, es la resolución de si Billy es capaz de resucitar como un personaje nuevo, no víctima de sí, sino hecho a sí mismo.

La recuperación del título y, más importante, el “te quiero” de Leila, representan el retorno con el elixir y pone punto y final a la película, a esta historia de cambio de Billy Hope.

Southpaw: Billy recupera el cariño de Leila

Southpaw sigue de manual el viaje del héroe, pero lo interesante es que propone sin disimulos una aventura interior. Kurt Sutter, guionista de la película y creador de la excelente Sons of Anarchy, logra equilibrar entretenimiento con una historia de cambio personal, algo raro de ver en los tiempos que corren, donde el blockbuster de personajes superficiales y sin apenas conflictos internos tiene el éxito asegurado. Sin duda, estamos ante una apuesta valiente y muy bien ejecutada.

SOUTHPAW: RETRATO DE LA VULNERABILIDAD

Otro acierto de la película, además de construir un buen viaje del héroe interior, es cómo trata el tema de la vulnerabilidad. En una película basada en deportes de contacto, el estándar marcaría que los personajes fueran guerreros cuyas debilidades se limitaran al plano físico del entrenamiento, o a la ya vista incapacidad de controlar a la “bestia interna”. Pero Sutter no sólo propone una película de superación psicológica sino que también quiere hacernos pensar sobre la vulnerabilidad que todos llevamos dentro, incluso los que aparentemente son más fuertes.

Todos lo escondemos, pero todos somos vulnerables. A veces esta vulnerabilidad está condicionada por nosotros mismos (las consecuencias de la ira), a veces por golpes de la vida fuera de nuestro control (la muerte de un ser querido). En la película, Billy Hope ya muestra desde el principio la suya propia. Pero no es él quien mejor encarna esa vulnerabilidad cotidiana que tendemos a ocultar, sino el personaje de Tick Wills, el coach.

Southpaw: charla en el bar

Wlls personifica el mentor ideal típico del género de aventuras, o el maestro sabio del género de las artes marciales: alguien de principios rectos, con un código moral estricto, especialmente enfático con la disciplina, la humildad y el honor. Es una figura madura y elevada, situada en un estado de experiencia vital al que el héroe aspira.

Wills es un guía espiritual moralmente elevado, y por eso es el encargado de entregar el don al protagonista. Sin embargo, lo que es interesante y contribuye a hacer Southpaw una película especial, es que conforme van pasando los minutos, el personaje va cayéndose de ese pedestal de perfección y rectitud, hasta volverse completamente humano. Mientras Billy asciende inspirado por Wills, Wills desciende poco a poco al nivel de Billy, este es, el nivel de todas las personas. Al final revela sus imperfecciones y el hecho de estar tan perdido como cualquiera de nosotros.

Wills es una persona que dice no beber y de hecho reprueba activamente la bebida… pero bebe en secreto. Intenta disciplinar a sus alumnos problemáticos, haciéndoles creer que pueden controlar las cosas, siendo dueños de su destino, cuando en el fondo, él sabe que no se puede controlar nada. Esta revelación que se va dando a cuentagotas, este cambio del maestro idealizado al ser humano corriente, se aprecia con toda claridad tras la muerte de uno de los alumnos de Wills. El coach revela su fragilidad e inseguridades.

Southpaw: charla en el el gimnasio

Él se esfuerza a diario por inculcar sueños, hacerte creer que puedes comerte el mundo si trabajas duro. Pero en el fondo, nada puede evitar que venga la vida y te golpee con la peor de las tragedias. Somos impotentes, somos vulnerables. Su afición a la bebida podría deberse a esta contradicción que lleva siempre consigo. Es un mecanismo para evadirse del rol de maestro perfecto que necesita mostrarse fuerte en todo momento, porque otros necesitan ese aspecto de él para creer en ellos mismos.

Todos somos en el fondo vulnerables e imperfectos. La gran lección de Wills es que no controlamos nada, sólo podemos hacer lo que podamos mientras estemos aquí. Convivir y lidiar con lo inevitable es la gran prueba de la vida.

CONCLUSIONES: UNA PELÍCULA SOBRE VALORES

Como aficionado a las artes marciales y deportes de contacto, fui a ver Southpaw porque trataba sobre boxeo. Pero lo que me encontré fue una historia sobre superar nuestros miedos, un viaje donde los enemigos y los límites que nos encontramos los llevamos dentro

La película no tiene un argumento muy original, pero vale la pena porque nos hace pensar con acierto en los enfrentamientos internos que todos tenemos con nosotros mismos. Pocos de nosotros podemos ponernos en la piel de un boxeador de élite multimillonario, pero muchos nos sentiremos identificados con situaciones donde hemos perdido el control, con las consecuencias de la pérdida o con la presión de ser fuerte para otros mientras se sufre por dentro.

Nota: todas las imágenes pertenecen a Lions Gate Entertainment y/o sus respectivos dueños, sólo nos encargamos de compartirlas sin ánimo de lucro.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies